Cuenta la leyenda que en lugares alejados de las ciudades por allá en las veredas del pacífico colombiano, después de las noches festivas, bebederas, rumbas y adulterios. más exactamente en las madrugadas. se escucha un rechinar muy fuerte ,este sonido solo puede ser percibido por hombres, aquellos que estén ebrios o drogados con lagunas de alcoholismo, cuando los camioneros o los pescadores regresan a sus veredas perdidos en el alcohol, se topan con una mujer hermosa de mediana estatura, de labios carnoso y mirada brillante. Ella los atrae con el rechinar de sus dientes invitándolos a zonas espesas para esconderse y no ser vistos y cuando asecha a su víctima sonríe muy amplia mente causando adormecimiento en el cuerpo.
Les propina una mordida mortal y devora sus rostros completamente. Odia a los hombres de mala vida y aventureros nocturnos. su principal atractivo son sus labios grandes y rojos, y su estatura de niña inocente y puberta. Así los atrae como, le sucedió a no uno, ni dos, si no muchos hombres en zonas rurales.
Fue así. Una noche después de una brusca borrachera. Que Martín dejo a su esposa en casa y se fue un fin de semana entero para gastarse el dinero del mes, en tragos y mujeres. Martín enamoraba a cualquier mujer, sin importar la edad y la raza, cuando estaba ebrio no escatimaba sobre sus gustos, el solo le daba libertad a los deseos carnales. Martín fue sobre viviente de esta horrorosa mujer y desde aquella mala experiencia, no se le ha vuelto a ver en los bares y los antros de su vereda.
Que pudo causar el cambio de su estilo de vida? No lo sabremos sin duda. Pero la gente afirma que lo que le ocurrió no es más que el efecto de las borracheras de Martín